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El Vacío

"El vacío                no existe"      Conny Méndez. 


EL VACÍO

El vacío no existe. Más que nunca en este siglo se está comprobando. El aire está lleno de átomos y de partículas de polvo. El átomo es mitad espíritu y mitad materia. Materia porque es el comienzo de ésta. Espíritu porque es invisible y es energía. El átomo está al borde de la división entre materia y espíritu.

La Naturaleza no soporta el vacío. Deja un potecito de tierra desatendido y olvidado, al poco ha brotado en él una espiguita verde. Lo mismo ocurre con un recipiente de agua. No tardará en mostrar minúsculas larvas de vida en agitado movimiento.

La Naturaleza tampoco soporta el desperdicio, todo está en proceso de convertirse en algo útil; todo sirve para algo y para alguien y todo tiene su sitio propio y exacto.

Todo ser humano viene a la Tierra con lugar ya dispuesto para él; con una labor que realizar, equipado con un talento especial que lo dispone al trabajo y al puesto que le pertenece.

Así como cada huella digital es única en el mundo y en toda la Historia de la Tierra, cada individuo es único; su puesto, sitio o lugar es únicamente para él; nadie más puede desempeñar la labor como él. Si el sitio que le corresponde está momentáneamente ocupado por otro, los dos individuos se sentirán defraudados, incómodos y estarán haciendo mal lo que están desempeñando en el momento.

La labor que nos corresponde a cada uno, sea en el Comercio, en las Artes, en las Letras, en la Religión, en el Gobierno o en la Agricultura, es muy fácil determinarla; cada uno está capacitado para conocer su lugar único. Está en aquello que más le gusta hacer en el mundo. Aquello que no parece trabajo, que cuando uno lo está haciendo se olvida de todo y parece absurdo que le pagarán por hacerlo cuando se está divirtiendo tanto. Está de acuerdo con la Segunda Ley de la Creación, o mar. El Principio de Correspondencia.

Si eres un desajustado, busca en ti lo único que te gusta hacer, declara que tu lugar te está esperando, reúnete con personas de tu misma afinidad, dirígete hacia el lugar que más te gusta, y pide luz a tu Ser Divino para que te indique dónde debes encontrar.

Lo mismo debes hacer cuando veas a alguien sin trabajo o sin propósito en la vida. Declara la Verdad por él. El desempleo es un concepto errado. La inarmonía es producto del desajuste. El vacío no existe, el desorden no existe, ni el desperdicio. Este es un universo basado en el orden y la armonía entre todas sus partes.

Cuando hace falta algo; desde un tornillo hasta un marido; desde un cuchillo hasta una suma de dinero; desde un lugar para estacionar el carro hasta una cocinera buena y honrada, lo que sea, declara la verdad: "La Naturaleza detesta el vacío, el desajuste y la inarmonía". Verás aparecer el complemento de alguna manera. A alguien le falta lo que a ti te sobra. A alguien le sobra lo que a ti le hace falta. La Oferta y la Demanda es la parte de la Cuarta Ley de la Creación, que es el Principio del Ritmo.

Un joven me consultó en este mismo sentido. Perdía todas las colocaciones y se encontraba desajustado en todas partes. "No sirvo para nada. Todo lo hago mal", me dijo.

— ¿Qué es lo que más te gusta hacer? —preguntó.

—Nada —me contestó—. Me gusta no hacer nada.

—¿Y por qué pierdes todas las colocaciones?

—Porque me aburren y me pongo a conversar con mis compañeros de trabajo, los distraigo y pierden el
tiempo de la Empresa.

—Entonces, ¿tus compañeros de trabajo encuentran que lo que les conversas vale la pena escucharlo?

—Bueno... Sí. Ellos también se olvidan del tiempo y del trabajo y...

—Bien, no busquemos más —interrumpí—. Si lo que tú hablas, o la manera de exponerlo ejerce tal
magnetismo, estás mandado a hacer un puesto en Relaciones Públicas. Búscalo hasta que lo encuentres. Te estás esperando.

Así lo hizo. Cuando lo volví a ver irradiaba plenitud.

A esta verdad se refería Jesús cuando dijo: "Mirad las aves del cielo como ellas no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros: y vuestro Padre Celestial las alimenta. Considerad los lirios del campo como crecen; no trabajan ni hilan: más yo os digo que ni aún Salomón en toda su gloria fue vestido como uno de ellos". Esto no significa que estamos autorizados para entregarnos a la pereza y que la comida y las ropas nos caerán del cielo. Lo que significa es que cada cual en su sitio apropiado tendrá todo lo que necesita, sin trabajo y sin esfuerzo.

A los pájaros no les corresponde sembrar ni segar ni recoger en graneros. Esto sólo le corresponde al hombre que en ello encuentre su mayor placer. El cometido de las aves es el de continuar la especie voladora que va a tener al Plano Angélico. Su contribución a la vida del hombre es la de recrear la vista y los oídos.

A las flores no le corresponde trabajar hilando telas. Su cometido es el de florear simplemente. Su contribución, además de recrear la vista y adornar, es la de proveer con la miel y el polen a completar la labor de las abejas. La Mente Superior se encarga del resto. Así nosotros, cada uno en su sitio natural, estamos ajustados, somos felices y rendimos la utilidad que se desprende. La mente Superior completa la Ley.

LA REENCARNACIÓN

"La Reencarnación, tras la muerte comienza  una nueva vida", la continuidad de la existencia.


LA MUERTE

"Mas del fruto del árbol de la Ciencia (o del conocimiento) del bien y del mal, no comerás: porque seguro si comeres de él morirás". (GÉNESIS, 2).

Es la primera mención de la muerte, en el texto que dejó Moisés. Dios advirtió que la muerte vendría si se comía el fruto del árbol del Conocimiento del Bien y del Mal. Primeramente, en La Biblia y en las Metafísicas, "comer" es el símbolo de "pensar". Es decir, cuando se viene se apropia la comida, se masca, se traga y se asimila. Lo mismo ocurre cuando se piensa en la forma que describe al principio de este librito: se recibe una idea (comida), se piensa en ella determinadamente (se masca), pasa al Subconsciente (se traga) y se vuelve parte del individuo (se asimila).

El "fruto" de este proceso no se debe comer. En el proceso digestivo, sólo a los niños muy pequeños se les ocurre comer el excremento. El fruto del proceso mental es la manifestación exterior, o sea, las circunstancias y las experiencias producidas por las imágenes que tenemos en el Subconsciente. Esto es el fruto.

El "árbol del conocimiento del bien y del mal" no es un árbol que existe en alguna parte; es una figura
simbólica que describe exactamente el proceso mental y las leyes que lo gobiernan.

Al tener nosotros el conocimiento de las leyes de la Creación expuestas ya en los capítulos anteriores, somos el "árbol" que produce el fruto de ese conocimiento. Se nos advierte en el texto de Moisés, que no "comamos" el fruto que producimos, o sea que no vayamos a juzgar por lo que vemos producido en el exterior. Que no vayamos a formar conceptos erróneos basados ​​en lo que vemos suceder, porque lo que sucede no es sino el fruto de un conocimiento interior nuestro, bien sea un conocimiento (concepto) basado en el Bien, o un conocimiento (concepto) basado en el Mal. De nuevo, que no formemos una opinión basada en lo que vemos, pues esto sería "comer el fruto". Consultemos con el Ser Divino y El, la Verdad, nos dirigirá siempre en línea recta.

Todo esto, explicado por Kant, por ejemplo, es inteligible para todo el que no sea altamente erudito, y aun a los eruditos se les escapa la clave porque están pictóricos de imágenes basadas en conocimientos intelectuales. El conocimiento intelectual es un tirano que no permite el paso, ni permite levantar cabeza a las ideas espirituales. En La Biblia llaman a la idea espiritual "un niño", porque es pura y no conoce la malicia. El que está lleno de erudición considera esto "cosas de niños".


El último eslabón de la cadena que comienza con el primer pensamiento errado es la muerte. Imagínate una cuerda con un nudo. Imagínate que la cuerda que está a la derecha del nudo es ya el final del rollo; por lo tanto se ha aflojado y anchado; imagínate que a la izquierda del nudo, la cuerda continúa hasta no vérsele el fin. Imagínate una hormiga parada en el centro del nudo, viendo hacia donde se dirige. Al fin se decide por la cuerda de la derecha, porque ve que es más ancha y más cómoda; a llegar a la punta caerá en el espacio. Si atina a decidirse por la cuerda de la izquierda, a pesar de ser ésta más angosta, se amoldará pronto y continuará firme y segura para siempre. Este es el cuadro de lo que sucede cuando se elige entre pensar negativamente o pensar positivamente. El camino negativo parece cómodo y termina pronto. El camino positivo es "la puerta pequeña y el camino angosto que ¡leva a la vida; pocos hay quienes lo encuentran ".

El pecado original es la decisión que se hizo en el nudo; la muerte es inevitable en el camino negativo. Es un resultado natural de esa vía, pero nada nos impide devolvernos; no tenemos que morir, nosotros lo resolvemos. Jesús dijo que la muerte sería el último enemigo que venceríamos; lo prometió.

Los grandes avanzados no mueren, sólo trascienden; Moisés trascendió. Elias trascendió; Jesús no murió. LAS ESCRITURAS SAGRADAS no dicen que murió, dicen que "entregó el espíritu", que en léxico metafísico significa algo muy diferente. Equivale a proyectar el cuerpo astral (el alma) fuera del cuerpo físico.

En las operaciones quirúrgicas, los médicos llenan el cuerpo físico con éter o cloroformo u otras sustancias de la misma consistencia del cuerpo astral. Este se desaloja porque las sustancias análogas ya no le dejan espacio en el cuerpo. Hay centenares, tal vez miles de casos, en que las personas operadas dicen que "estando dormido me vi parado junto a mi cuerpo y he visto todo el proceso de la operación".

El cuerpo astral está sujeto al cuerpo físico por medio de un hilo de la misma sustancia astral; al separarse el cuerpo astral de cuerpo físico, continúan conectadas por este hilo que es elástico, pudiendo extenderse a grandes distancias. La Biblia lo llama "el cordón plateado" porque tiene un color grisáceo algo luminoso. A medida que el enfermo operado elimina la sustancia que lo ha puesto inconsciente, el cuerpo astral va ocupando el cuerpo físico otra vez.

El cuerpo astral es el que siente y está consciente; cuando sale del cuerpo físico, éste deja de sentir y de
estar consciente. Cuando el ser humano muere, es que el cordón se ha partido. Se separan los dos cuerpos y el astral sigue viviendo.

Cuando Jesús exclamó en la cruz: "Eloi! Eloi! lamina sabacthani", proyectó su cuerpo astral y no sintió ya nada más. Aparentaba estar muerto o en un profundo desvanecimiento. Su cuerpo astral se reunió con su cuerpo físico después que estaba en el mausoleo facilitado por José Arimatea y cuando las mujeres de Jerusalén fueron a buscar el cuerpo de Jesús, un personaje que la iglesia llama "un ángel" les hizo la observación: "¿Y por qué lo buscáis entre los muertos? Buscadlo entre los vivos". ¡Más claro no se puede decir que estaba vivo! Después trascendió; pero para la adulteración hecha en los documentos, convenía poner que había "resucitado", ¡como si un ser de tan altísima frecuencia vibratoria pudiera jamás morir!

A medida que limpies tu Subconsciencia de la imágenes negativas, se van transformando las células de tu cuerpo, volviéndose positivas, y te va como quien dice "devolviendo" hacia la meta de la vida. Cuando hayas terminado de aprender la lección que te corresponde aprender en esta vida que estás viviendo, no morirás en el sentido actual de la palabra. Pasarás al otro plano sin incomodidades, sin haber tenido una enfermedad; simplemente te irás una noche en medio del sueño.

En los "Santos" de la Iglesia Católica, se tiene que admirar la voluntad de perfección que los movía; pero ignorantes de la "Ciencia del Bien y del Mal" se impusieron torturas espantosas, que eran no solamente innecesarias sino que constituían una ofensa imperdonable al cuerpo, el cual no es otra cosa que el Templo del Ser Divino y como tal estamos obligados a cuidarlo y atenderlo.

El grado extremo de fuerza negativa que representan los azotes y torturas voluntarias, producen un estado tal de acidez, que el pobre cuerpo no puede soportarlo y rompe en llagas. Por ese motivo fue que tantos "Santos" murieron llagados o en el último estado de la tuberculosis. Y a eso llamaban "servir a Dios".

Mientras mayor número de personas aprenda las leyes de la Creación, se irán disolviendo las masas obscuras de error que penetran el planeta; se irán acabando las imágenes falsas en el Subconsciente, reconstruyéndose la célula humana y disminuyendo el número de personas que mueren. Será el último enemigo a vencer. Ya comenzó el regreso hacia el camino de la vida; parece ser que en próximo milenio se conocerá universalmente La Verdad.

Einstein adujo que cuando la célula humana se transforme en energía eléctrica, los hombres conocerán cada uno su propia ecuación y podrán desintegrar y reintegrar sus cuerpos a voluntad.

Por lo pronto, cuando el Ser se desprenda de su cuerpo físico en lo que llaman "la muerte" y entre a vivir en el plano que sigue, lo que más le sorprenderá será constatar que todo lo que piense se le manifestará frente a sus ojos instantáneamente; pues no habiendo materia inerte que retarde el proceso, el objeto o la condición aparecerá simultáneamente, al pensarlo. Esto le causará una confusión que podría ser caótica, llevándolo a creer que en verdad está en el "Purgatorio" y hasta en el "Infierno", pues el terror le agravará la condición. Pero siempre lo estarán esperando familiares y amigos para guiarlo y explicarle las condiciones del Plano.


LA REENCARNACIÓN

"¿Y por qué no recordamos nada de lo que fuimos en vidas anteriores?", preguntan siempre los estudiantes de la Verdad. ¡Qué bueno que es así! ¡Qué grande es el Amor de Dios y sus Leyes sabias!

Primeramente si yo te preguntara ahora: ¿Qué hiciste tú el martes pasado? A menos que esa fuera una fecha muy marcada para ti, me contestarías: "No recuerdo, tendría que recapacitar". Y perderías el tiempo recapacitando algo tan inútil, superfluo y tan poco provechoso como es traer el pasado al presente. ¿Qué ganarías con revivir esos días pasados? Nada, y probablemente revivirías algo desagradable, porque siempre hay algo desagradable en el pasado.

Tú has sido criminal, preso, mujer de la vida, esclavo, etc. Si pudieras rememorar esas épocas muertas volverías a sentir todo lo desgraciado que fuiste. Si lograras recordar la época en que fuiste reina o rey, pasarías muy malos ratos atestiguando las injusticias y las torpezas que cometiste; tu alma de hoy no podría soportarlo. Te voy a decir lo que se siente cuando se regresa la mente a un pasado tan remoto. Es como si tú acabado de bañar, empolvar y empapar de agua de colonia, te obligaran a meterte en un barrito de inmundicias, en el cual no le pudieras mover para sacar la cabeza y respirar. Si alguna de tus vidas pasadas fue muy espléndida y regalada, al volver a tu estado presente le sentirías muy mal, muy inconforme si notaras que esta vida es inferior a aquella en ventajas materiales.

La Vida es una escuela y cada vida es un grado más adelantado que el último. Si una vida es plena y la que le sigue es pobre, es porque se desperdició algo o se dejó de aprovechar y hay que rehacerlo de nuevo.

El Amor de Dios no conoce el "Infierno". Nadie se condena eternamente; todo tiene perdón. Todos tenemos una nueva oportunidad "y hasta setenta veces siete", como lo dijo Jesús.

El "Karma " es la ley de Causa y Efecto; la casualidad no existe; todo tiene una causa, toda causa tiene un efecto. Hay Karma bueno y Karma malo, ya los conoces; es la deuda que contraemos por el mal y el "cobro" por el Bien.


El Ser Divino es Señor del Karma. En él no existe Karma, ¿Entonces, es posible borrar un Karma malo? Sí, mirando al Ser Divino; acostumbrándonos a habitar su morada. El Salmo 91 lo dice. Además, al adquirir el ser humano lo que se llama "la conciencia espiritual", que es el estar pendiente de cumplir las leyes que he expuesto ya, no se está bajo las leyes materiales, se está "bajo la Gracia". Se tiene el derecho de invocar las leyes superiores, muchos de los efectos kármicos son disueltos automáticamente por efecto de que el individuo eleva a menudo su pensamiento. El mismo no se da cuenta de su privilegio, sino cuando compara lo que le ocurre a otros y que le es evitado a él; en ese momento se asombra y se le ocurre que él está protegido por una Presencia invisible.

Las reencarnaciones cesan cuando el individuo ha desarrollado el amor por todos sin distinción. Cuando ya sabe colocarse en el lugar de otro y comprender el motivo que lo impele actuar como actúa. Cuando siente que no tiene nada que perdonar porque lo que quiera que le hayan hecho es simplemente reacción natural de un plano inferior de evolución. Ese individuo ya no tiene nada que aprender y no tiene que regresar a este plano.

La Meta es el Amor. Los que han sido enemigos en una vida, a menudo nacen madre e hijo, o hermanos, en la próxima vida para obligarlos a amarse. La Naturaleza siempre busca unir por medio del Amor. Curar y reformar por el Amor.

śūnyatā शून्यता

 


Sí, sunyata es la palabra que se traduce como "vacío" en el Sutra del Corazón. Significa vacío de cualquier atributo o propiedad que puedas atribuirle a algo – vacío de tamaño, color, forma, bondad o maldad, peso, clase, nombre, incluso de existencia esencial.

Vacío es la traducción usual para el término budista Sunyata (o Shunyata).  Se refiere al hecho de que ninguna cosa  —incluida la existencia humana— tiene una substancialidad última, lo que a su vez significa que ninguna cosa es permanente  y ninguna cosa es totalmente independiente de todo lo demás. En otras palabras, todo en este mundo está interconectado y en constante flujo. Una profunda apreciación de esta idea del vacío nos salva así del sufrimiento causado por nuestros  egos, nuestros apegos y nuestra resistencia al cambio y a la pérdida.


Śūnyatā: Comprendiendo el Vacío en el Budismo

Śūnyatā es un término sánscrito que ha jugado un papel central en la filosofía budista, a menudo traducido como «vacuidad»  o «vacío».

Esta noción no implica un simple vacío o nada, sino que refiere a la ausencia de una existencia intrínseca o independiente en fenómenos y seres. Es también un concepto que desafía interpretaciones directas y ofrece una visión  más matizada de la realidad.

El concepto de śūnyatā se relaciona íntimamente con la percepción budista de que ningún ser o fenómeno posee una esencia fija o permanente, sugiriendo que lo que consideramos sólido y estable está constantemente en flujo y está definido por  condiciones interdependientes.

A través de esta lente, śūnyatā invita a una comprensión más profunda tanto del universo físico como de la experiencia subjetiva, liberando al individuo de ataduras conceptuales y sufrimiento.

Śūnyatā es un elemento esencial en la comprensión budista de la realidad, representando la ausencia de existencia intrínseca.

Este concepto desafía la percepción de permanencia en seres y fenómenos, sugiriendo una naturaleza interconectada y fluida.

La reflexión sobre śūnyatā apunta a brindar liberación del sufrimiento al revelar la naturaleza efímera de la existencia.

La filosofía de śūnyatā representa un concepto esencial dentro del budismo Mahāyāna, destacando su conexión intrínseca con la interpretación del vacío y la realidad. El término en sánscrito describe la naturaleza «vacía» de los fenómenos.

En la exploración de la conceptualización budista, es esencial comprender la interpretación de śūnyatā como vacuidad y su relación  intrínseca con la existencia y la naturaleza de la realidad.


Śūnyatā y Existencia

Śūnyatā, comúnmente traducido como vacuidad, se refiere a la ausencia de existencia inherente en todos los fenómenos.

Dentro del budismo Mahāyāna, esta noción implica que nada posee una esencia inmutable o independiente, incluidas las entidades  tales como el ātman (conocido como ‘alma’ o ‘yo’ eterno) y el anātman (la negación de tal alma o yo).

El concepto de śūnyatā sostiene que todos los fenómenos son vacíos de «svabhava» (naturaleza propia) y existen solo en relación con causas y condiciones.


Dependencia y Vacuidad

Pratītyasamutpāda, o la originación dependiente, es una doctrina central que explica cómo los fenómenos surgen y desaparecen dependiendo de otros fenómenos.

No existe, por lo tanto, una sustancia o entidad independiente ya que todo está interconectado.

La comprensión de śūnyatā lleva al reconocimiento de que los conceptos de «forma«, «sentimiento«, «percepción«, volición e «identificación» 

(los cinco skandhas) son igualmente vacíos, refutando así afirmaciones nihilistas que sugieren una no existencia absoluta.


Camino del Medio y No-Self

El «Camino del Medio» en la filosofía budista aboga por una visión que evita tanto los extremos del nihilismo como del eternalismo.


Śūnyatā no debe interpretarse como un vacío absoluto sino como la ausencia de existencia inherente.


De este modo, esta enseñanza ayuda a disipar la ilusión de un «yo» permanente o anattā, lo que conduce a una comprensión más profunda 

de que todos los fenómenos carecen de un yo intrínseco, una visión que es fundamental para la búsqueda del estado de liberación.


Prácticas y Aplicaciones


La práctica de śūnyatā implica técnicas meditativas profundas y una aplicación constante de sus principios en la vida cotidiana,  todo ello enraizado en la enseñanza budista.


Meditación y Cognición

La meditación es fundamental en la comprensión y experiencia de śūnyatā.


En su búsqueda por entender la naturaleza intrínseca de las cosas, los practicantes realizan meditaciones que desafían sus percepciones habituales.

Dentro de las enseñanzas budistas, como se revela en los textos del Pali Canon y el Heart Sutra, se enfatiza la observación de los dharmas, o fenómenos, y cómo estos se manifiestan vacíos de naturaleza inherente.

En japonés y chino, esta práctica ha sido adaptada a contextos culturales específicos, moldeando así las técnicas meditativas.

El Dzogchen, una enseñanza del budismo tibetano, pone especial énfasis en alcanzar un estado de cognición pura, donde la dualidad observador-observado  se disuelve, y la mente se ve libre de distorsiones conceptuales.

Implicaciones en la Vida Cotidiana

La comprensión de śūnyatā trasciende el contexto de la meditación y se extiende a la vida diaria de los practicantes.


Esta visión lleva a una disolución del apego exacerbado hacia lo material y a un enfoque en la colección de buenas acciones.

Según el Suñña Sutta, que forma parte de la literatura budista, acercarse a todas las experiencias con la noción de vacuidad contribuye a una relación  más saludable con el universo y todo lo que habita en él.

El practicante experimenta una transformación que afecta su mente, cuerpo y corazón, integrando la concepción de vacuidad en sus interacciones sociales y en su percepción del mundo.

El bhikkhu, o monje budista, aplica śūnyatā en sus actividades diarias, sirviendo de ejemplo de cómo la práctica meditativa puede influir positivamente  en un estado de ser consciente y compasivo.