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Conexión Divina

Edad Golden; "Edad Dorada"   una Iniciación Espiritual, la conexión Divina. La Iniciación espiritual, es "la conexión con lo...

Satori 悟り

"Satori, una experiencia de iluminación". Revelación de la realidad.

¿Qué significa saber algo de verdad? ¿Entenderlo completa y absolutamente? 
Nos gusta creer que sabemos mucho sobre la vida.

Conocemos las materias que aprendimos en la escuela (con suerte), conocemos los pasatiempos a los que dedicamos nuestro tiempo libre, sabemos cómo hacemos nuestro trabajo y, sin embargo, 
¿Qué tan bien conocemos realmente alguno de ellos?

Ciertamente hay niveles de comprensión, desde lo superficial hasta una comprensión completa y plena, aunque preferimos ver las cosas en blanco y negro. O sé de diseño o no. O sé de capitalismo social o no. O sé de contabilidad o no. Sin matices.

Lo más probable es que en realidad no sepamos nada, porque la verdadera comprensión no es tan sencilla.

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Hay una idea del budismo zen llamado satori, que literalmente se traduce como comprensión. En este contexto, significa iluminación individual o un despertar arrepentido o conciencia de lo que realmente es el zen. De repente, todo cobra sentido, a pesar de años de intentar comprenderlo.


El satori es la razón de ser del Zen, sin el cual el Zen no es Zen.DT Suzuki

El satori suele ir precedido de momentos de kenshō, que significa comprensión inicial. En esencia, estos son pasos hacia el satori. Momentos de comprensión que finalmente se convierten en comprensión completa.

Si aplicamos esta idea del satori al mundo real, creo que empezamos a comprender lo que es la verdadera comprensión. Es el acto de comprender plenamente el significado de algo. No solo superficialmente, sino en su esencia misma. Dudo de la frecuencia con la que se alcanza realmente este nivel de comprensión.

Aunque es fácil decir que tenemos una comprensión profunda, ¿cómo podemos estar tan seguros? ¿Cómo podemos validar que hemos alcanzado el Satori en cualquier aspecto de nuestra vida? Creo que hay dos pruebas sencillas que nos proporcionarán una base sólida.
1. ¿Puedes explicarlo en pocas palabras sencillas?

Ante todo, debe haber simplicidad en la comprensión de la idea. Cuando puedes explicarla en pocas palabras, es cuando realmente la entiendes. Con demasiada frecuencia, creemos entender algo hasta que tenemos que explicárselo a otros.

Articular una idea a otra persona es cuando nuestra propia comprensión de ella cobra protagonismo. Con frecuencia, tropezamos y titubeamos, y no somos capaces de explicar con claridad aquello que conocemos tan bien.


La simplicidad es la máxima expresión de sofisticación.

Se requiere cierto nivel de comprensión para descomponer las ideas más complejas e intrincadas en algo simple y conciso. Ya sea mediante analogías, historias o simplemente términos sencillos, no importa: debe ser simple.
2. ¿Puedes enseñarle a CUALQUIERA?

Enseñar una idea o habilidad a otra persona suele ser la máxima demostración de comprensión. Cuando puedes enseñarla a otros, realmente la dominas. La enseñanza es, en cierto modo, la forma más reconocida de pericia.

Aquí es donde entra en juego la idea de "cualquiera". Enseñar una idea a un compañero es una cosa, pero enseñarla a personas mayores, jóvenes, extranjeras o ignorantes es algo completamente distinto. Una vez más, la simplicidad entra en el juego porque es lo que hace posible la enseñanza eficiente.

Sólo es posible enseñar grandes ideas a quienes aún no han explorado esos temas cuando lo complejo se hace comprensible.

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En cualquier caso, espero haber explicado lo matizado que es la comprensión. Podemos tener ideas preconcebidas sobre nuestra comprensión en una amplia gama de temas, pero en realidad no hemos alcanzado el Satori en la mayoría de ellos, si es que hemos alcanzado alguno. ¿Y qué? ¿Por qué importa tener ese nivel de comprensión? ¿Tiene realmente algún valor? En resumen, tiene un valor inmenso.

Importa porque cuando se comprende algo tan profundamente, se descubre la esencia de esa idea. De repente, se comprende plenamente el porqué del asunto. Los problemas se hacen evidentes. Las soluciones se hacen evidentes. Todas las piezas del rompecabezas finalmente encajan.

Claro que es más fácil decirlo que hacerlo. Se necesita un cierto tipo de persona y un cierto nivel de compromiso para reflexionar tan profundamente sobre cualquier cosa. Sobre todo en el mundo actual, donde solemos pasar por alto y tomar atajos para alcanzar nuestras metas.

Sin duda, tener un maestro o mentor que impulse este nivel de pensamiento es invaluable. Puede frustrarte, molestarte y volverte un poco loco, pero profundizar en cualquier tema te ayudará a aclarar cosas que de otro modo no estarían claras.

Así que, si estás trabajando en la próxima startup que revolucionará una industria, o si escribiendo el libro que definirá tu generación, o si simplemente estás intentando responder una pregunta a un problema, piénsalo profundamente.

Revísalo, refínalo, cuestionándolo y llega a la esencia de esa idea o problema, porque ahí es donde se encuentran todas tus respuestas. Es entonces cuando podrás comunicar tu idea correctamente a los demás e inspirarlos o entusiasmarlos. Ahí es donde se encuentra la verdad.

Esfuérzate por alcanzar el Satori en todas las cosas.



HIKARI NO KOKYU-HO (RESPIRACIÓN LIMINOSA)

Hikari no        Kokyu-Ho,               la "Respiración Luminosa" Una práctica de Reiki.




Es una técnica de nivel Shoden, que se aplica para reducir el estrés y para purificar la mente y el cuerpo. Se recomienda esta práctica para superar estados de desarmonía y sentimientos negativos, como el miedo la ira, la preocupación, etc.

1. De pie o sentado. Cierra los ojos y respira despacio y naturalmente. En este ejercicio se explica esta técnica en la posición de sentado en una silla. 


2. Ponte en posición de Gassho y calma la mente. Respire lentamente sin causar ninguna tensión. Inhala y exhala por la nariz. Si te encuentras cómodo exhalando por la boca, puedes hacerlo, pero hazlo a tu ritmo natural.


3. Conéctate con la energía del Reiki, levantando los brazos, entreabiertos y estirados por encima de la cabeza, con las palmas de las manos mirando hacia el frente. 

Siente que te conectas con el Universo, que el Reiki fluye por todo tu cuerpo y que te funde con la energía que emana por las palmas de las manos. Siente como tu cuerpo está envuelto por la energía luminosa.


4. Lentamente, baja las manos a los muslos; Colócalas con las palmas hacia arriba y mantenlas relajadas en forma de cuenco. Lleva la atención al tándem.


5. Mientras inhalas, visualiza que la energía blanca del Reiki entra por tu corona y baja por el tándem.


6. Desde el tándem, mientras sostienes el aliento, la energía se extiende a todos los órganos y a todas las células de tu cuerpo. Siente que el proceso de la sanación está ocurriendo.


7. Mientras exhalas visualiza que la luz que llenó todo tu cuerpo emana por la piel y llega a ser parte de tu aura, extendiéndose después hacia el infinito. Al mismo tiempo, suelte cualquier tensión.


8. Repita los 5, 6 y 7 de este ejercicio durante un rato.


9. Ponte en posición de Gassho.




LA CHISPA DIVINA

Reflexionando Sobre Conceptos 

En Zen no hay nada desechable, tampoco podemos decir que hay algo que pueda usarse o ser aprovechado.
Los Maestros, incluso Ananda cuando escribe las palabras pronunciadas por Shakyamuni, en un momento diferente, para otras personas, para ser entendidas desde la lectura o desde una repetición de lo que fue dicho para otro momento.
Nos dice Hui-Neng, el Sexto Patriarca que: “¿Cuál era tu cara original antes de ser engendrado, antes incluso, de que tus padres hubieran nacido?”, “La Iluminación no tiene árbol de bodi, ni espejo claro, siendo Todo Vacío, ¿Dónde puede acumularse el polvo?”.

Otros Maestros nos recuerdan que: “Camino Medio, es el que incluye ambos extremos”
Shakyamuni nos dice que: “Todo es Buda, Buda es Todo, siendo Todo Vacío”.
Pero la mayoría de las filosofías y religiones, nos enseñan que hay un Creador, un origen, una Creación y un final, siendo que el bien y el mal son eternos y existirán separados tras el abandono de la materia.
Para que funcione esa “Chispa Divina”, alojada, prisionera o que tiene por hogar un cuerpo físico o un alma, es necesario que exista una Creación y un Creador. Que existamos en un ciclo de reencarnaciones y que las acciones u omisiones puedan crear resultados. Algo que hace necesario el Libre Albedrío y la Libertad del Ser de cada individualidad.
Que exista esa parte Divina, que permite que, si usamos su luz y calor, su reflejo puede permitirnos recordar y regresar a nuestra condición Divina. Es lo que precisamente limita esa libertad que nos es concedida, no existiendo otro medio de regresar que el de ponernos al servicio de esa “Chispa”, al considerarse la materia como su polaridad opuesta, que opaca o impide que esa Luz se manifieste en lo que somos.
Publica Lucía, una frase acerca de esa Chispa Divina que es el camino único de regresar al origen. Ese espejo, en el que mirarnos para reconocer nuestro rostro original, para que el polvo y la suciedad no lo empañe, hay que limpiarlo de la materia que impide la visión de nuestro rostro. La frase: “El Espíritu es la chispa de luz divina que habita cada alma en un cuerpo material”.
Mi comentario: “Hay chispas que encienden la leña, que da calor al hogar. Hay chispas que incendian los hogares, los bosques y la Tierra. Hay chispas que saltan del fuego, que flotando en el aíre pueden apagarse o producir incendios.
Decimos que el Espíritu es antes del origen, después de un supuesto final. Decimos que el Espíritu es el Todo, la Nada el Vacío, Dios.
Pero pensamos que es un algo que habita en la materia, en el alma que la anima. Quizás, todavía nos cuesta entender la Chispa que es el Espíritu, que solamente puede ser vivido por el alma o la materia, que son las únicas que le buscan, precisamente porque no saben que también lo son.
Una chispa de recuerdo, para no olvidar lo que ya estamos siendo, pero no algo que habita siendo diferente al hogar. No sé si decir que es la Divinidad que produce una chispa que piensa que es alma o que es cuerpo, olvidando que por pequeña que la chispa sea, su Naturaleza es Fuego”.

No debemos olvidar, que Shakyamuni encontró que es en la discriminación, en la ignorancia de lo que somos realmente, donde reside la semilla y la tierra donde germina el sufrimiento.
Que realmente no hay un espejo que refleje, lo que somos.
Que lo que somos, no necesita de separación o unión con algo que no seamos.
Que antes del principio ya éramos Fuego Eterno, y que seguiremos siéndolo incluso después de que el Fuego se extinga.
Que existimos en un Ahora, en el que no hay pasado o futuro, no hay ego que viva o muera, sin espacio o tiempo, en el Aquí y Ahora, que incluyendo ambas orillas, existe en la Eternidad y el Infinito.