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Aquello en lo que Uno Piensa, Crece

"Aquello en lo que uno piensa, crece, una máxima oriental". Por Emmet Fox.

Dale Valor a tu Vida. Por Emmet Fox .

Aquello en lo que uno piensa, crece. Esta es una máxima oriental, y resume perfectamente las mayores y más fundamentales de todas las leyes de la Mente.

Aquello en lo que uno piensa, crece. 

Aquello en lo que uno piensa, crece. Cualquier cosa a lo que usted de acceso en su mente, se magnifica en su vida. El sujeto de su pensamiento puede ser bueno o malo, la ley funciona y la condición crece. Cualquier asunto que usted mantenga fuera de su mente, suele reducirse en su vida, pues lo que no se usa se atrofia. 

Mientras más piense en su indigestión o su reuma, más se agravarán esos machos. Mientras más piense que usted está sano, que está bien, mejor estará su organismo. 

Mientras más piense en las carencias, los malos tiempos, etc, peor andarán sus negocios, y mientras más piense en la prosperidad, la abundancia y el éxito, dará a su vida una proporción mayor de esos bienes. 

Mientras más piense en sus cuitas o en las injusticias que ha sufrido, más pruebas de ese tipo seguirá recibiendo, y mientras más piense en la buena suerte que ha tenido, más buena suerte recibirá. 

Esta es la ley mental básica, fundamental, que lo abarca todo. En realidad, toda enseñanza psicológica y metafísica no es mucho más que un comentario sobre esta ley. 

Aquello en lo que uno piensa, crece. Filipenses 4 8. 

La Ley de Sustitución

La ley de la Sustitución,  "Grandes leyes mentales" por Emmet Fox.

Dale Valor a tu Vida. Por Emmet Fox.

GRANDES LEYES MENTALES

Hay grandes leyes que gobiernan todo pensamiento, del mismo modo que hay leyes fundamentales en la química, la física y en la mecánica, por ejemplo. 

Sabemos que el control del pensamiento es la Clave del Destino, y para aprender a controlar el pensamiento tenemos que conocer y comprender esas leyes, de la misma manera que el químico debe comprender las leyes de la química y el electricista debe conocer las leyes de la electricidad. 

Una de las grandes leyes mentales es la Ley de la Sustitución. Esa ley significa que la única manera de librarse de cierto pensamiento es sustituirlo por otro. No se puede descartar directamente un pensamiento. Eso sólo se puede hacer sustituyéndolo por otro. En el plano físico no ocurre así. Se puede dejar caer un libro o una piedra abriendo sencillamente la mano y soltando el objeto, pero en el pensamiento negativo, la única forma de conseguirlo consiste en pensar en algo positivo y constructivo. Es como si, digamos, para dejar caer un lápiz, fuera necesario poner una pluma, un libro o una piedra en su mano cuando el lápiz caiga. 

Si yo le digo: “No piense en la Estatua de la Libertad”, usada, por supuesto, piensa inmediatamente en ella. Si usted dice: “No voy a pensar en la estatua de la Libertad”, está pensando en ella. Pero tras pensar en la estatua, si usted se interesa por otra cosa, digamos, encendiendo la radio, se olvida de la Estatua de la Libertad. Ese es el caso de una sustitución. 

Cuando lo invaden pensamientos negativos, no los combata, sino piense en algo positivo. Piense preferiblemente en Dios, pero si en ese momento eso le resulta difícil, piense en alguna idea positiva o constructiva, y entonces el pensamiento negativo se disipa. 

A veces sucede que pensamientos negativos parecen asediarlo con tanta fuerza que no puede superarlos. Es lo que se llama un acceso de depresión, o de preocupación, o tal vez hasta un arranque de cólera. En ese caso, lo mejor es buscar a alguien con quien hablar de cualquier tema, o ir al cine, o al teatro, o leer un libro interesante, una buena novela, una biografía o una crónica de viajes, algo así. Si se establece a combatir la marea negativa, el único resultado que obtendrá probablemente sea el de incrementarla. 

Preste atención a algo muy distinto, negándose resueltamente a pensar en la dificultad para recrearla, y más tarde, después de que se haya alejado completamente del problema, puede regresar con confianza y afrontarla mediante un tratamiento espiritual. “Pero yo os digo, No resistáis al que es malo”.

Mateo 5 39. 

La Cola Mueve al Perro

"La cola mueve al perro, el hombre controla su propia vida" por  Emmet Fox.

Dale Valor a tu Vida. Por Emmet Fox.

El hombre controla su propia vida. La Biblia dice que Dios le ha dado “dominio sobre todas las cosas”, lo cual es cierto cuando el hombre comprende la Verdad; y la Verdad es que sus condiciones exteriores – su ambiente - son la expresión de su mentalidad y nada más. No son la causa, son el efecto. No vienen primero, sino que siguen. Uno puede cambiar sus pensamientos y sus sentimientos, y entonces las cosas exteriores cambiarán para concordar, sin duda, no hay otra manera de funcionar. Usted no es feliz porque se sienta bien. Usted se siente bien porque es feliz. Usted no tiene fe porque las cosas marchan bien. Las cosas marchan bien porque usted tiene fe. 

Usted no está deprimido porque se le haya presentado un problema, sino que el problema se le ha presentado porque usted antes ha perdido su comprensión de la verdad. 

El secreto de la Vida, pues, consiste en controlar sus estados mentales, si usted lo consigue, todo lo demás vendrá. Aceptar la enfermedad, los problemas y el fracaso como males ineludibles, y quizás inevitables, es tonto, porque es esa misma aceptación la que mantiene la existencia de esos males. El hombre no está imitado por su entorno. El hombre crea su entorno mediante sus creencias y sus sentimientos. Suponer otra cosa es como pensar que el rabo puede mover al perro. 

Si ha estado pensando que las condiciones exteriores son más fuertes que usted, y que esas condiciones pueden impedirle que se manifieste como era la intención de Dios, dígase a usted mismo: “La cola mueve al perro, e inmediatamente revertirá esa creencia. 

Dios quiere que usted sea sano, feliz y libre, y usted no puede aceptar nada menos. Pida que Dios actúe en su interior – y créalo – y nada lo hará retroceder.

¿Quién le impidió que usted no obedeciera el mandato de la Verdad?